Buenas tardes. Hoy me permito efectuar una intervención en torno a la idea de Comunicación. Como sabrán, o no, la comunicación resulta co-constitutiva de la política. La política no existe sin comunicación. Quienes conozcan las entrañas, los modos, los espacios y las lógicas de la comunicación sabrán desempeñarse mejor en la arena política. Con este supuesto no pretendo adjudicar un rol determinante a la comunicación en la construcción política, sino tratar de conocer su productividad a la hora de disputar el sentido, lo cual constituye el corazón mismo de la política.
La lucha por la transformación de la realidad y la pugna por el desarrollo cultural de los pueblos están estrechamente relacionadas con los procesos comunicacionales. Esta es una cuestión fundamental que todo líder debe aprender si pretende que su proyecto comunitario-político adquiera dimensiones de envergadura. Como afirma Dominique Wolton, la comunicación política es el espacio "donde se intercambian
discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para
hablar en público sobre política, que son: los políticos, los periodistas y la
opinión pública a través de las encuestas”. En este sentido, aquel líder que presente de mejor modo su discurso será quien mayor probabilidad tenga de sumar adhesiones a su proyecto político. Oratoria, Imagen y Discurso es un trípode insoslayable para cualquier ciudadano con vocación de liderazgo.
Sin ánimos de agotar el debate, les dejo una pequeña nota publicada en el diario El País. Quizás el objeto del escrito les resulte una cuestión superficial, pero incentiva a la apertura de interrogantes. El despertar de la inquietud es lo que nos motiva a seguir reflexionando, en este caso sobre la comunicación, para pensar en la posibilidad de que nuestros proyectos como líderes sean conocidos, asumidos y reivindicados por sus potenciales beneficiarios.
Hasta la próxima.
http://verne.elpais.com/verne/2015/04/27/articulo/1430155978_053130.html
El cambio social nos exige intervenciones cotidianas. Desde la Ciencia Política, y también fuera de ella, he aquí mi humilde contribución a tal tarea.
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martes, 7 de abril de 2015
sábado, 31 de enero de 2015
Acerca de Twitter
Como sostiene
Manuel Castells en La era de la
información, con el advenimiento de la sociedad de la información tuvo
lugar una transformación profunda de la política. Los principales factores
inductores de esta transformación son las consecuencias de las nuevas
tecnologías de información sobre el debate político y las estrategias de
búsqueda de poder. En este sentido, va a postular Castells que tanto la derecha,
como el centro y la izquierda, deben procesar sus proyectos por un medio tecnológico si quieren llegar a
la sociedad. Lo importante de esta afirmación, es que la
necesidad de un medio tecnológico induce nuevas reglas de juego que afectan a la sustancia de la política.
Estamos asistiendo a una mutación de los términos en que son entendidos
la representación política, es decir, la relación entre gobernantes y gobernados. Así
como Kircheimer evidenciaba la declinación de los formatos de los partidos de
masa, la importancia programática de los mismos y su tendencia clasista, en
esta nueva sociedad de la información nos atraviesa un nuevo carácter del lazo
representativo. Manin será claro al definir el nuevo carácter personal que asumen las relaciones de representación. En
efecto, lo que cobrará importancia en el comportamiento electoral serán las
características personales de los candidatos, hasta en sus aspectos más singulares y concretos. Manin dirá en este punto que
la confianza personal en el
candidato se vuelve un elemento central a la hora de elegirlo, volviendo de
este modo a uno de los principios de los orígenes del gobierno representativo,
a través del cual el candidato era elegido por su individualidad, por la confianza que inspiraba en el electorado.
Creo firmemente
que en Twitter se manifiestan ejemplos exponenciales de estos nuevos modos que
asume la representación. Si atendemos al número
de seguidores que registran, por un lado, los políticos más importantes, y
por el otro, sus partidos, vemos notablemente el mayor interés que suscita la
persona frente a la organización partidaria que lo sostiene. Por ejemplo,
mientras CFK registra cerca de 2.000.000, vemos que el Partido Justicialista
sólo cuenta con 4.000 seguidores. En el caso del PRO, la cuenta del partido
tiene cerca de 70.000 seguidores frente a los 535.000 de Mauricio Macri.
Por otro lado,
un segundo aspecto manifiesto en Twitter es el del carácter personal y de
confianza del lazo representativo. Así, vemos que la mayoría de los políticos
pronuncian mensajes que interpelan directamente
al individuo particular, pudiendo éste responder al mensaje. Por ejemplo, un Twitt de Rodriguez Larreta preguntando ¿qué pensás del dólar? O Macri, preguntando si ya usaste las bicisendas y las bicicletas de la ciudad. De
este modo, se simula una supuesta relación de cercanía con el
ciudadano. Otro hecho de los mismos caracteres fue la especie de conferencia brindada por
Rodriguez Larreta a través de Twitter respondiendo, personalmente, preguntas de
sus seguidores.
A su vez, así
como Manin mencionaba el nuevo rol de la individualidad del representante,
hasta en sus aspectos más concretos y singulares, esto también lo vemos expreso
en Twitter. Tenemos los mensajes de la presidenta hablando y mostrando fotos
sobre sus perros, tenemos a Macri diciendo que va al “supermercado a hacer las
compras” y comentando que recién sale “del cine de ver una película” y opinando
que “Ramón Díaz le puso pimienta al fútbol”.
Enunciados que nos traen de vuelta a la idea de la cercanía del representante con el representado. También las
descripciones particulares que ellos esbozan en sus cuentas alimenta esta idea.
“Casado. 4 hijos. Hincha de Boca” se describe Macri. Miguel del Sel se presenta
como “Padre. Apasionado del fútbol. Midachi. Profe Educación Física. Productor
pecuario. PRO"
Otro elemento de
la red social que deseo resaltar está referido a los tipos de mensajes que expresan los dirigentes políticos. Kircheimer hablaba de la marcada desideologización, de la reducción del
bagaje ideológico de los partidos-escoba y de la concentración de la propaganda
en temas que son compartidos en principio por amplísimos sectores del
electorado, como “el desarrollo económico” o “la defensa del orden público”,
etc. A su vez, Panebianco también
destacará que los partidos que él denomina, atendiendo a su organización, profesional-electorales, en momentos de
campaña se centran en temas específicos y no en una plataforma ideológica
concreta. El máximo de 140 caracteres
de un mensaje que permite Twitter es ilustrativo al respecto. Ningún programa
ideológico puede esbozarse en un espacio tan reducido y los mensajes que
aparecen a diario no hacen más que reforzar estas ideas. Macri dice “coincidimos
en la necesidad de redoblar esfuerzos para avanzar en políticas sustentables
para mitigar los riesgos del Cambio Climático”. “Con estos dirigentes estamos
construyendo una alternativa de paz, de diálogo y de respeto, con el único
objetivo de que la gente viva mejor”.
Esto coincide con las ideas de Manuel Castells, quien afirma que en un
mundo cada vez más saturado de información, los mensajes más efectivos son los
más simples y los más ambivalentes,
los que dejan lugar a las proyecciones de la gente. En estos mensajes mencionados y en muchos
más, se ejemplifica de modo claro la crisis de la función integrativa/expresiva de los partidos políticos que
Kirchheimer menciona y que Panebianco a su vez reafirma, consistente en la
configuración y mantenimiento una
identidad colectiva a través de la ideología.
Para concluir, me gustaría rescatar los aportes que Castells realiza acerca de la
política informacional. Una característica central de la sociedad contemporánea
es que la mayor parte de nuestra experiencia diaria ocurre en contextos
crecientemente construidos por la información, difundidos por los medios e
internalizados por los individuos en una suerte de espiral que transforma cada
vez más a la realidad en signos e imágenes. La mayor parte de las actividades
triviales de la vida diaria están ahora especificadas y dependen del impacto de
las transformaciones en la esfera de la información. Esto plantea interrogantes
acerca de las potencialidades que ofrece la comunicación electrónica para
aumentar la participación política. Mi percepción acerca del Twitter no es muy
optimista al respecto. El diseño de twitter no permite una comunicación
horizontal entre ciudadanos, sino que su estructura favorece relaciones
desiguales de comunicación en las cuales el poder reside en los enunciatarios
del mensaje, actuando, de este modo, más como una herramienta vertical de
publicidad política que como un espacio abierto a la participación ciudadana.
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miércoles, 16 de abril de 2014
Modernidad y ciudadanía
He aquí un modesto resumen sobre "La modernidad líquida", una de las últimas producciones del repertorio académico de Zygmunt Bauman. El mismo, fue presentado como tema para el examen final de la cátedra Historia Social Contemporánea, razón por la cual podrán encontrar algunos comentarios que, quizás, puedan quedar fuera de contexto. Referencia necesaria para pensar los tiempos actuales, este libro se erige como un faro insoslayable a la hora de iluminar sobre las problemáticas cotidianas que se inscriben en los modos de ser del hombre posmoderno. La última apelación al hombre ciudadano que realiza Bauman me resulta pertinente, así como nos exige una honda reflexión sobre la misma.
Sin más, os saludo.
Sin más, os saludo.
Los líquidos
serán aquellos elementos en los cuales Bauman encontrará ciertas propiedades
específicas de los mismos que servirán para caracterizar esta nueva fase de la
modernidad que se nos hace presente. Estos líquidos, a diferencia de los
sólidos, no conservan fácilmente su forma, no se fijan al espacio ni se atan al
tiempo. La fluidez, es decir, su extraordinaria
movilidad, es la cualidad esencial que compone a los líquidos. Son estas
propiedades comentadas que resultarán apropiadas para la identificar las
características de esta nueva etapa en la historia de la modernidad.
Sin embargo,
Bauman va decir que muchos podrán vacilar frente a esta metáfora y aducir que
la modernidad fue fluida desde un principio y que desde sus comienzos el
“derretimiento de los sólidos” fue su principal pasatiempo. Esta postura no será
negada por el autor pero vale destacar que la destrucción de los sólidos
premodernos se debía llevar a cabo para construir nuevos y mejores sólidos,
sólidos cuya solidez fuera duradera,
en la que se pudiera confiar y por la que se pudiera volver al mundo predecible
y controlable. En este sentido, fueron la introducción de la racionalidad
instrumental y del rol determinante de la economía los modos en que se vio esta
destrucción de los viejos sólidos. Estas disoluciones condujeron a una
emancipación de la economía de sus ataduras políticas, culturales y éticas
llegando a sentar las bases de un nuevo
orden, definido en términos ecónomicos, y caracterizado por la reproducción
de las relaciones mercantiles, que alcanzó a dominar la totalidad de la vida
humana. A diferencia de esta etapa de la modernidad, que será nominada como
modernidad sólida, la modernidad líquida ya no se ocupa de la edificación de un
orden, ni se establece sobre bases estables y repetitivas, sino que la
disolución de lo sólido se encuentra en su esencia misma.
Nosotros vimos
a través de la lectura de Stone,
estas progresivas transformaciones que acompañaban la vida europea. El fin del orden moral, como lo denominara
Stone, estuvo determinado por la elevación de la dimensión urbana como rasgo
típico de la modernidad. El florecimiento de las metrópolis, ayudado por la
gran depresión de los precios de las materias primas que a su vez también
impulsó el crecimiento de la actividad industrial, fue una nota dominante de la
europa de fines del siglo XIX. Más allá de las particularidades nacionales,
donde por ejemplo Italia, Francia y
Rusia representaban casos en los que la agricultura desempeñaba todavía un
papel muy grande, el desarrollo de la vida urbana iba a ser el espectáculo al
cual, con el transcurso del tiempo, asistiría la mayor parte de Europa. A su
vez, estas transformaciones iban a traer aparejadas nuevas configuraciones
sociales. En un segmento de la lectura que vimos de Elley, el autor aprecia con claridad las conexiones que se fueron estableciendo entre el desarrollo
industrial y la vida cotidiana de los grupos que se vinculaban a éste. A partir
de la ubicación en el lugar de trabajo se fueron echando los cimientos de un
sentido de pertenencia y se fueron forjando determinadas identidades que nacían
de las socializaciones de la vida cotidiana de los individuos. “La vida
cotidiana de los obreros revelaba numerosas solidaridades pequeñas”, sostenía
Elley.
Mi intención
era destacar estos puntos iniciales porque a partir de ellos se podría comprender
de manera más cabal el problema que nos ofrece esta nueva etapa de la
modernidad. En este sentido, Bauman va a sostener que los códigos y conductas que uno podía elegir como puntos de orientación
estables, y por los cuales era posible guiarse, van a escasear cada vez más en
la actualidad. Así como los estamentos fueron disueltos por las fuerzas de la
modernización, también las clases,
concebidas como esos marcos que encuadraban las condiciones y perspectivas
vitales, y que condicionaban los proyectos y estrategias de vida, fueron objeto
de la evaporación constante que nos brinda la modernidad. Por lo tanto, esta
modernidad líquida a la que asistimos se caracterizará, en mi opinión, por las nuevas pautas que orientarán al individuo en
sociedad. Así como los orígenes de la
modernidad fueron de la mano con el nacimiento del individuo, ahora nos
encontramos con un reposicionamiento del individuo, acompañado por nuevas
pautas y nuevos accionares como consecuencia del desmoronamiento de las agencias colectivas. Éste será el gran problema que aquejará al individuo de la modernidad
líquida.
Esto nos
dirige al tema de la emancipación, que es el primer punto que Bauman utiliza
para describir esta etapa histórica que nos atraviesa. Bauman va a decir que la
asignación de roles a los miembros de la sociedad es una marca de origen de la
sociedad moderna, pero este proceso de individualización va asumir
características particulares dentro de la modernidad líquida. Por individualización, Bauman comprende que
ésta consiste en transformar la identidad humana de algo dado en una tarea, y
en hacer responsables a los actores de la realización de esta tarea y de sus
consecuencias. En otras palabras, consiste en establecer una autonomía de jure (haya o no haya sido
establecida también una autonomía de
facto). La modernidad temprana desarraigaba para poder arraigar y la
obligatoria autodeterminación y
autoidentificación se redujo a vivir “fiel a su clase”, de adecuarse a los
tipos sociales de clases emergentes y modelos de conducta, de imitar, de seguir
un patrón. Bauman, en este sentido, sostendrá que la división de clases fue una
consecuencia del acceso desigual a los recursos necesarios para hacer posible
esta autoafirmación. En esta coyuntura,
las personas dotadas con menos recursos, debían compensar su debilidad
individual con el poder de la cantidad. Es así como el accionar colectivo se constituyó en un medio para la autorrealización.
Más allá de esto, la labor dejada a la autoafirmación de la mayoría de los
individuos era la de “encajar” en el nicho que se les había asignado,
comportándose tal y como lo hacían los otros ocupantes.
Esto es
precisamente, va a decir Bauman, lo que diferencia la individualización de
antaño a la forma que ha tomado la individualización de la modernidad líquida.
Ahora no existen espacios donde rearraigarnos, y en cuanto esos lugares son
buscados por los individuos, los mismos van cambiando en cantidad y en
ubicación, lo cual resulta en un arraigo
efímero y volátil que quiebra toda expectativa de un rearraigo definitivo y durable. El resultado de estas cuestiones es
la privatización de la modernidad,
donde la construcción de pautas y responsabilidades del fracaso caen sobre los
hombros del indviduo. Como dirá Bauman, parafraseando a Beck, “el modo en que
uno vive se vuelve una solución biográfica a las contradicciones sistémicas”.
En resumen, lo que se está produciendo es que se ensancha la brecha entre la
individualidad como algo predestinado y la individualidad como capacidad
práctica de autoafirmarse.
Acá entonces
surge la pregunta acerca de porqué no es posible marchar codo a codo, originar una condensación de las
preocupaciones individuales en intereses comunes y dar lugar a una acción
conjunta. Por un lado, esto se responde a partir de la idea de que los
problemas individuales no son aditivos, no se dejan formar en una causa común. “Lo
que uno aprende del contacto con otros es que la única ayuda que nos pueden
brindar es el consejo de cómo sobrevivir en nuestra irredimible soledad, que la vida de todos está
llena de problemas que deben ser combatidos en soledad.” ¿Quizás el auge de los
libros de autoayuda puede ser entendido en esta clave que propone Bauman, no? La
misma denominación que recibe esta literatura lo manifiesta. La solución de las
cuestiones que inquietan al hombre no se encuentra en su medio ni en su
entorno, sino en lo profundo de la
persona, haciendo prescindible toda ayuda del otro.
Este problema
de irremediable soledad nos conduce al
segundo tópico que plantea Bauman y que se refiere al tema de la individualidad. Frente a esta ausencia
de puntos de orientación estables que mencioné anteriormente, tiende a primar
un sentimiento de incertidumbre, no una incertidumbre con respecto a los medios
adecuados para alcanzar un fin predeterminado, sino un sentimiento de incertidumbre con respecto a los fines buscados. La
tarea se encamina, entonces, a elegir entre un abanico infinito de fines y
oportunidades, que una vez alcanzados, se vuelven obsoletos y dan pie para
continuar en búsqueda de nuevos fines. Frente a este mundo repleto de
posibilidades como gran un banquete apetitoso, los invitados al almuerzo se
presentan como consumidores que deben elegir entre las muchas comidas al
alcance. El problema de esto es que una vez digeridas las comidas volverá a
aflorar el sentimiento de incertidumbre que deberá ser consolado con la
búsqueda de certeza en nuevos productos. Esto provocará que la compulsión a comprar se convierta en el
arma frente a la angustiosa existencia incierta e insegura que nos depara la
modernidad. Es una especie de rito de
exorcismo a través del cual nos liberamos de nuestras inquietudes. Algo que no
menciona Bauman en este punto, quizás porque no es un objeto de su incumbencia,
es que la moderna compulsión por el consumo no puede ser separada de las
transformaciones que operan en el seno del capitalismo y que tienen que ver con
la ampliación del mercado y de sus
ámbitos de actuación. Sin un mercado que nos ponga al alcance de nuestra mano
nuevos productos, constantemente regenerados y de los más diversos tipos, esa
compulsión por la compra se vería mitigada.
Siguiendo con
el análisis de Bauman, sus planteos acerca del proceso de individualización y
de la caída de las acciones colectivas nos conducen al tópico de los espacios públicos en la era
moderna. Bauman sostiene que la vida urbana se desenvuelve en una serie de
espacios cuya principal característica
es que no instan a la interacción entre sus congregados, quienes se comportan
individualmente, y en donde no se producen asentamientos, sino solo un paso
temporal y efímero por los mismos. En algunos de estos espacios, como por
ejemplo los shopping, o como los denomina Ritzer “templos de consumo”, se da
una especie de traslado en el espacio, donde se genera la sensación de ser
transportado a otro mundo y donde se da la combinación perfecta entre libertad
y seguridad. Los viajes a estos templos representan un viaje a una anhelada
comunidad que no se encuentra en “el afuera”. Los individuos que acuden a él
conforman aglomeraciones, no totalidades, unidos por la compulsión de comprar,
que se constituye en un fin en sí mismo
Para no
extenderme demasiado, explicaré brevemente los dos puntos que me quedan acerca
del libro. Para entender las transformaciones
que operan en el trabajo podemos remitirnos a las mutaciones que
experimenta el orden capitalista. Como señala Pipitone, a partir de los años
setenta se va dando una decadencia de las actividades industriales que durante
dos siglos fueron consideradas como la materialización del espíritu del
capitalismo. La disminución de los altos rendimientos de las actividades de la
industria con respecto a ciertos sectores de servicios obligó a un decidido
proceso de reajuste y de transformación de la manufactura. De este modo, el
carácter pausado y con cautela de los comportamientos tradicionales deja de ser
garantía de solidez para ser un peligro de rigidez. Así, sostiene Pipitone, la
adaptación al cambio pasa a ser una cuestión de vida o muerte. En tiempos de la
modernidad sólida, sostiene Bauman, la garantía del beneficio se encontraba en
las fábricas fordistas, con sus grandes instalaciones y con sus movimientos
completamente mecanizados y ordenados, en las cuales existía una cadena
invisible que unía a los trabajadores con su lugar de trabajo. La comunión entre capital y trabajo era
necesaria para la supervivencia de la industria. No es extraño, dice Bauman,
que la rearticulación entre los mismos haya sido preocupación del Estado, y
como dice Offe, que el Estado de Bienestar se haya convertido en la fórmula
pacificadora, en un compromiso de clase, que, cabe destacar, más tarde sería la
propia fuente originaria del conflicto de clase. Esta vinculación del
trabajador a un espacio, vinculación duradera (se suponía que el trabajo sería
de por vida), es lo que se desvanece durante la modernidad líquida. Así, el
lugar de trabajo ya no puede ser un ámbito donde autoafirmarse ni fijar
identidades y proyectos de vida. De este
modo, el sentimiento de incertidumbre aparece nuevamente en la vida laboral.
Para
finalizar, Bauman plantea la cuestión de las comunidades de guardarropa, las cuales también se encuadran en la
metáfora de lo sólido/líquido y que tienden a ser volátiles, transitorias y con
un solo propósito. Estas comunidades necesitan un espectáculo que atraiga el
mismo interés de diferentes individuos para reunirlos durante cierto tiempo.
Los espectáculos, como condición de existencia para una comunidad de
guardarropa, no fusionan los intereses individuales en un interés grupal y se
ofrecen como un respiro temporario del tormento de la solitaria lucha
cotidiana.
Concluyendo,
quería plantear el tema de cómo hacer
para resolver las contradicciones que nos plantea la modernidad líquida, si
es que se puede. En este sentido quería retomar la idea de Bauman sobre el
concepto de ciudadanía y plantear su
necesaria recuperación. Como decía Tocqueville el individuo es el enemigo
número uno del ciudadano. El ciudadano es aquel que procurando su bienestar
individual contribuye al bienestar general de la sociedad donde vive. Sería
utópico plantear una sociedad con individuos altruistas únicamente preocupados
por el bien común. Partiendo de esta premisa es que me parece que la necesaria
tarea que nos convoca, para mitigar la brecha entre la libertad de
autoafirmación y los mecanismos que la hacen viable, es la resignificación e involucramiento en el espacio público, como modo
de reedificar las agencias colectivas
perdidas.
jueves, 13 de marzo de 2014
La nueva educación
Los fracasos del sistema educativo son evidentes. Más allá de algunas experiencias exitosas aisladas, las mutaciones que ha experimentado la sociedad en sus últimas décadas nos conducen a un inevitable (re) planteo sobre las bases en que se erige la enseñanza. La disociación entre un actual sistema educativo que tuvo su génesis dos siglos atrás, y la complejización y aceleración de la vida social constituye un desajuste fundamental en lo que hace a la calidad de la enseñanza.
A mi parecer, la creatividad y la innovación del aprendiz deben elevarse como objetivo fundamental a la hora de pensar en los nuevos modos de la educación. Aquí comparto unos videos que pueden, quizás, despertar fértiles interrogantes al respecto.
http://www.lanacion.com.ar/1619525-los-mejores-videos-para-inspirar-a-los-docentes?sitio=desktop
A mi parecer, la creatividad y la innovación del aprendiz deben elevarse como objetivo fundamental a la hora de pensar en los nuevos modos de la educación. Aquí comparto unos videos que pueden, quizás, despertar fértiles interrogantes al respecto.
http://www.lanacion.com.ar/1619525-los-mejores-videos-para-inspirar-a-los-docentes?sitio=desktop
lunes, 7 de octubre de 2013
Política 2.0
"[...] El impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TICs), y el surgimiento y masificación de Internet, han cambiado la forma de relación y comunicación en todos los ámbitos de la vida humana, caracterizando una nueva era en el desarrollo de nuestras sociedades: la era de la información (Castells, 2001).
Estas transformaciones y sus implicancias se han convertido en objeto de estudio por parte de diversas disciplinas. En el ámbito de la Ciencia Política, el estudio de la Ciberpolítica (o Política 2.0) ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, pero es todavía un campo de estudio relativamente poco explorado, que requiere nuevas y múltiples investigaciones.
En términos generales, puede afirmarse que los líderes políticos se ven influidos por estas transformaciones, que les exigen el despliegue de nuevas estrategias de adaptación: una mayor rapidez y oportunidad en la administración de la información, la elaboración de mensajes crecientemente segmentados (es decir, adecuados a las particularidades de un electorado cada vez más diverso) y el desarrollo de nuevas capacidades en la administración del diálogo público (Lanza, 2010) [...]"
viernes, 27 de septiembre de 2013
La autopista del sur o la pregunta sobre la idea de comunidad
La autopista del sur es un cuento de Julio Cortázar que se inscribe dentro de lo que se suele considerar como la literatura fantástica. Lo fantasioso de esta literatura no excluye, por ello, la condición verídica, o real, o existente de sus relatos. En efecto, el cuento que hoy abordamos nos introduce a una cuestión tan necesaria para pensar la época actual como lo es la idea de comunidad. De regreso a París, durante la tarde de un domingo, la circulación de los autos en una autopista francesa se ve obstruida por un desconocido suceso que convoca la preocupación e ira de los viajantes. Cabe destacar tres momentos en el desarrollo del embotellamiento: génesis, consolidación y disolución, cada uno de los cuales tendrá sus productividades para pensar en lo que se intenta decir, según mi parecer, acerca de la comunidad, o, para hablar en términos menos específicos, los lazos sociales.
Génesis: instancia de desconocimiento entre los viajantes, de desconfianza, de escasa interacción entre ellos. La permanencia de cada viajante (o mejor dicho, cada auto con sus tripulantes) en su esfera privada es un aspecto que brilla en este momento.
Consolidación: con el pasar del tiempo, parecen ser un par de días, la distribución solitaria de cada auto y sus tripulantes comienza a ser alterada. Desde un simple intercambio de quejas y palabras hasta la organización jerárquica para la búsqueda de alimentos y bebidas, los espacios cerrados de individualidad de un principio empiezan desdibujar sus fronteras. Así, parece forjarse la idea de un grupo de nosotros, la constitución de un nosotros, homogéneo, unido, organizado. La exaltación de la idea de extranjero en el cuento (aquel que viene de otro grupo a realizar algún intercambio con este grupo) refuerza este aspecto.
Disolución: casi imperceptiblemente, el obstáculo desconocido que obstruía el movimiento de los autos se remueve. Los autos avanzan a paso lento, se separan lentamente perdiendo aquella distribución espacial original, se alejan, y, finalmente, se desconocen entre sí.
Un aspecto de la literatura fantástica es el carácter poco explícito de su plataforma, aspecto que involucra una complicidad con el lector, una oposición radical a su pasividad. Así, la verdad absoluta queda cuestionada. Si hay una verdad, es que esta verdad es un envite de luchas, dijo un reconocido sociólogo francés. En lo que a mi respecta, y lo que me interesa, Cortázar nos invita a reflexionar sobre los vínculos sociales en esta época que nos atraviesa, más allá de 1966, año en que aparece La autopista del sur. El individualismo desolador de estos tiempos, la soledad en la multitud, la adicción al consumo, la indiferencia globalizada tienen que ser preocupaciones que nos interpelen. En este marco es que cabe plantearse la pregunta sobre la comunidad. Retomando a Zygmunt Bauman, concluimos:
"Sería imprudente negar o menospreciar el profundo cambio que el advenimiento de la “modernidad fluida” ha impuesto a la condición humana. El hecho de que la estructura sistémica se haya vuelto remota e inalcanzable, combinado con el estado fluido y desestructurado del encuadre de la política de vida, ha cambiado la condición humana de modo radical y exige repensar los viejos conceptos que solían enmarcar su discurso narrativo. Como zombis, esos conceptos están hoy vivos y muertos al mismo tiempo. La pregunta es si su resurrección –aun en una nueva forma o encarnación– es factible; o, si no lo es, cómo disponer para ellos un funeral y una sepultura decentes."
Génesis: instancia de desconocimiento entre los viajantes, de desconfianza, de escasa interacción entre ellos. La permanencia de cada viajante (o mejor dicho, cada auto con sus tripulantes) en su esfera privada es un aspecto que brilla en este momento.
Consolidación: con el pasar del tiempo, parecen ser un par de días, la distribución solitaria de cada auto y sus tripulantes comienza a ser alterada. Desde un simple intercambio de quejas y palabras hasta la organización jerárquica para la búsqueda de alimentos y bebidas, los espacios cerrados de individualidad de un principio empiezan desdibujar sus fronteras. Así, parece forjarse la idea de un grupo de nosotros, la constitución de un nosotros, homogéneo, unido, organizado. La exaltación de la idea de extranjero en el cuento (aquel que viene de otro grupo a realizar algún intercambio con este grupo) refuerza este aspecto.
Disolución: casi imperceptiblemente, el obstáculo desconocido que obstruía el movimiento de los autos se remueve. Los autos avanzan a paso lento, se separan lentamente perdiendo aquella distribución espacial original, se alejan, y, finalmente, se desconocen entre sí.
Un aspecto de la literatura fantástica es el carácter poco explícito de su plataforma, aspecto que involucra una complicidad con el lector, una oposición radical a su pasividad. Así, la verdad absoluta queda cuestionada. Si hay una verdad, es que esta verdad es un envite de luchas, dijo un reconocido sociólogo francés. En lo que a mi respecta, y lo que me interesa, Cortázar nos invita a reflexionar sobre los vínculos sociales en esta época que nos atraviesa, más allá de 1966, año en que aparece La autopista del sur. El individualismo desolador de estos tiempos, la soledad en la multitud, la adicción al consumo, la indiferencia globalizada tienen que ser preocupaciones que nos interpelen. En este marco es que cabe plantearse la pregunta sobre la comunidad. Retomando a Zygmunt Bauman, concluimos:
"Sería imprudente negar o menospreciar el profundo cambio que el advenimiento de la “modernidad fluida” ha impuesto a la condición humana. El hecho de que la estructura sistémica se haya vuelto remota e inalcanzable, combinado con el estado fluido y desestructurado del encuadre de la política de vida, ha cambiado la condición humana de modo radical y exige repensar los viejos conceptos que solían enmarcar su discurso narrativo. Como zombis, esos conceptos están hoy vivos y muertos al mismo tiempo. La pregunta es si su resurrección –aun en una nueva forma o encarnación– es factible; o, si no lo es, cómo disponer para ellos un funeral y una sepultura decentes."
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