La autopista del sur es un cuento de Julio Cortázar que se inscribe dentro de lo que se suele considerar como la literatura fantástica. Lo fantasioso de esta literatura no excluye, por ello, la condición verídica, o real, o existente de sus relatos. En efecto, el cuento que hoy abordamos nos introduce a una cuestión tan necesaria para pensar la época actual como lo es la idea de comunidad. De regreso a París, durante la tarde de un domingo, la circulación de los autos en una autopista francesa se ve obstruida por un desconocido suceso que convoca la preocupación e ira de los viajantes. Cabe destacar tres momentos en el desarrollo del embotellamiento: génesis, consolidación y disolución, cada uno de los cuales tendrá sus productividades para pensar en lo que se intenta decir, según mi parecer, acerca de la comunidad, o, para hablar en términos menos específicos, los lazos sociales.
Génesis: instancia de desconocimiento entre los viajantes, de desconfianza, de escasa interacción entre ellos. La permanencia de cada viajante (o mejor dicho, cada auto con sus tripulantes) en su esfera privada es un aspecto que brilla en este momento.
Consolidación: con el pasar del tiempo, parecen ser un par de días, la distribución solitaria de cada auto y sus tripulantes comienza a ser alterada. Desde un simple intercambio de quejas y palabras hasta la organización jerárquica para la búsqueda de alimentos y bebidas, los espacios cerrados de individualidad de un principio empiezan desdibujar sus fronteras. Así, parece forjarse la idea de un grupo de nosotros, la constitución de un nosotros, homogéneo, unido, organizado. La exaltación de la idea de extranjero en el cuento (aquel que viene de otro grupo a realizar algún intercambio con este grupo) refuerza este aspecto.
Disolución: casi imperceptiblemente, el obstáculo desconocido que obstruía el movimiento de los autos se remueve. Los autos avanzan a paso lento, se separan lentamente perdiendo aquella distribución espacial original, se alejan, y, finalmente, se desconocen entre sí.
Un aspecto de la literatura fantástica es el carácter poco explícito de su plataforma, aspecto que involucra una complicidad con el lector, una oposición radical a su pasividad. Así, la verdad absoluta queda cuestionada. Si hay una verdad, es que esta verdad es un envite de luchas, dijo un reconocido sociólogo francés. En lo que a mi respecta, y lo que me interesa, Cortázar nos invita a reflexionar sobre los vínculos sociales en esta época que nos atraviesa, más allá de 1966, año en que aparece La autopista del sur. El individualismo desolador de estos tiempos, la soledad en la multitud, la adicción al consumo, la indiferencia globalizada tienen que ser preocupaciones que nos interpelen. En este marco es que cabe plantearse la pregunta sobre la comunidad. Retomando a Zygmunt Bauman, concluimos:
"Sería imprudente negar o menospreciar el profundo cambio que el advenimiento de la “modernidad fluida” ha impuesto a la condición humana. El hecho de que la estructura sistémica se haya vuelto remota e inalcanzable, combinado con el estado fluido y desestructurado del encuadre de la política de vida, ha cambiado la condición humana de modo radical y exige repensar los viejos conceptos que solían enmarcar su discurso narrativo. Como zombis, esos conceptos están hoy vivos y muertos al mismo tiempo. La pregunta es si su resurrección –aun en una nueva forma o encarnación– es factible; o, si no lo es, cómo disponer para ellos un funeral y una sepultura decentes."
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